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¡A 30 días de San Salvador 2023!

La cuenta regresiva está por terminar: solo 30 días nos separan del inicio de los Juegos Centroamericanos y del Caribe San Salvador 2023. El pebetero está por encenderse y las medallas comienzan a brillar a la espera de conocer sus afortunados poseedores.

Nuestras mascotas Maqui y Volco arribaron este día y se encuentran listas para acompañar, a partir de hoy y por la eternidad, a los miles de atletas y aficionados que harán de los juegos un evento sin igual.

Maqui es la personificación de un maquilishuat, árbol nacional de El Salvador. Leyendas que trascienden generaciones hablan sobre su valiente espíritu, y que en una noche, bajo el resplandor de la luna, siete estrellas la guiaron hacia la montaña más alta, donde le fue encomendada la tarea de guiar a los atletas más valientes a través de las pruebas más difíciles.

Volco, por su parte, es la personificación de un volcán. La historia nos ha contado sobre un volcán con un espíritu y personalidad de fuego, con poderosos brazos y piernas capaces de soportar hasta el peso más grande. Al igual que Maqui, las mismas siete estrellas iluminaron el cielo señalando su camino, a lo que Volco decidió seguirlas sin reparo alguno.

Nuestras mascotas nos guiarán por el camino final que tardará 30 días en ser completado, y encontrará su destino la noche del 23 de junio, cuando el pebetero olímpico sea encendido.

En esta vigésimo cuarta edición de los juegos, durante los 17 días de competencia, más de 5,000 atletas miembros de 36 delegaciones diferentes llegarán hasta el límite de sus capacidades compitiendo en 38 deportes y 54 disciplinas deportivas, con el incansable sueño de colgarse una medalla en sus pechos y enorgullecer a sus naciones, mientras que las 27 sedes deportivas y 54 escenarios deportivos serán testigos de las más grandes proezas deportivas, de lágrimas de orgullo y de premiaciones inolvidables.

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Sin embargo, el camino ha sido muy largo, y para llegar a este punto ha sido necesario atravesar momentos difíciles y tomar decisiones trascendentales.

El Salvador de los juegos

En agosto de 2018 la ciudad de Barranquilla celebraba la ceremonia de clausura de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe, en un ambiente de fiesta, alegría, olimpismo y espíritu deportivo sin igual.

En aquel entonces, la responsabilidad pasaba a manos de la Ciudad de Panamá, que tras recibir la notificación en e2017, tendría seis años para tomar la enorme responsabilidad de organizar la próxima edición de la justa deportiva regional más antigua del planeta.

Desde aquella noche de agosto hasta el día de hoy han pasado 658 días, o lo que es igual, cuatro años y 10 meses. 

Y en medio de ellos estuvo una pandemia mundial que puso en jaque a prácticamente el mundo entero, en donde nuestra región, desafortunadamente, no se libraría de ello.

En julio de 2020, en uno de los momentos más difíciles de esta pandemia, la Ciudad de Panamá tomaría la difícil decisión de declinar a la organización de los juegos. Pero a pesar de esto, los juegos tenían que continuar, y como si de ilustrar un símil se tratara, aparecería el salvador de los juegos: la ciudad de San Salvador.

La capital salvadoreña tendría poco más de un año y medio para organizar lo que a muchas otras ciudades les toma seis, pero el reto estaba asumido, y los miles de atletas que aguardaban con ilusión los juegos merecían poder tener el honor de vestir los colores de su patria y competir con el objetivo de subirse hasta lo más alto del podio.

Una historia está por escribirse

Los XXIV Juegos Centroamericanos y del Caribe San Salvador 2023 ahora entran en la recta final y solo faltan 30 días para que, en el Estadio Nacional Jorge “El Mágico” González, la llama olímpica flamee al ritmo de la alegría salvadoreña.

Cada área en nuestro Comité Organizador (COSSAN2023) ha trabajado día y noche sin descanso en búsqueda de la perfección, ultimando los detalles, capacitando a los voluntarios, gestionando todos los aspectos logísticos imprescindibles, así como el recibimiento del equipamiento deportivo necesario para que nuestras sedes estén listas para el primer día de competencias.

Es un arduo trabajo hecho con voluntad, empeño e ilusión, donde el buen ambiente y las risas no faltan, pero también el compromiso, responsabilidad y seriedad que amerita la ocasión.

Sin dejar de lado la histórica inversión de $115.2 millones de dólares en nuestros escenarios deportivos, gracias al apoyo de nuestros socios estratégicos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), y que sin duda alguna serán un legado para el deporte salvadoreño y regional.

La nueva Villa Centroamericana y del Caribe, en la Universidad de El Salvador (UES), que se alista para recibir a todas las delegaciones, y en la que se han invertido $48 millones de dólares, se alista no solo para ser el hogar de todos nuestros atletas, entrenadores y delegados, sino también un legado para la UES y su comunidad estudiantil.

Por otra parte, nuestros más de 4,350 voluntarios nos contagian con su alegría y su gran disposición de ayudar, siendo uno de los pilares fundamentales en la organización de los juegos. 

A la fecha, nos han acompañado en las capacitaciones específicas de sus áreas de trabajo, recuperaciones de espacios y limpiezas de playas, activaciones de marca, y también han sido parte de los diferentes festivales deportivos que hemos organizado de la mano de ellos. 

Sabemos que sin su invaluable aporte estos juegos no serían lo mismo, y la gratitud para con su servicio es inconmensurable.

En estas semanas que vienen, San Salvador está listo para celebrar la grandeza del espíritu deportivo y la pasión que late en los corazones de nuestros atletas. Una ciudad que se une para ser la sede donde los sueños de miles de atletas se harán realidad, donde los récords se romperán y donde la historia se escribirá.

Y es que si damos un vistazo atrás, solo por un breve momento, no podríamos creer todo lo que ha sucedido en cuestión de casi cinco años. Pero ahora, con el rostro al frente y la ilusión a la altura de las estrellas de nuestro logo, ha llegado el momento.

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